miércoles, 29 de abril de 2015

Cerdo y Pimienta

Capítulo VI


Alicia se quedó viendo la casa un par de minutos, preguntándose que hacer a continuación, cuando de repente un mensajero uniformado salió corriendo del bosque --(ella pensó que se trataba de un mensajero por el uniforme que traía puesto: de otro modo, si lo juzgara solo por su cara, le hubiera catalogado como un pescado)-- y tocó fuertemente a la puerta con sus nudillos. Esta la abrió otro mensajero uniformado, con una cara redonda y grandes ojos como los de un sapo; Alicia notó que ambos mensajeros portaban pelucas de rizos llenos de talco. y le picó la curiosidad de que se trataba este asunto, así que salió del bosque acercándose para poder escuchar lo que sucedía.


El mensajero Pescado sustrajo un gran sobre que traía bajo el brazo, casi tan grande como el mismo y se lo entregó al otro diciendo en tono solemne, 'Para la Duquesa. Una invitación de la Reina para jugar Croquet.' El mensajero Sapo repitió con el mismo tono solemne, solamente cambiando el orden de las palabras, 'De la Reina, una invitación a la Duquesa para jugar croquet.'
Acto seguido, ambos hicieron una gran reverencia, con la cual se les enredaron las pelucas.
Alicia se rió tanto de esto que tuvo que correr de regreso al bosque por temor de que la escucharan; y cuando se asomó a ver la escena, el mensajero Pescado ya se había marchado, y el otro estaba sentado junto la puerta, mirando bobamente al cielo.
Alicia se acercó timidamente a la puerta y tocó.
'No tiene caso que toque a la puerta,' dijo el mensajero, 'Y esto es por dos razones. Primero, porque me encuentro en el mismo lado de la puerta que usted; segundo, porque están haciendo tanto ruido adentro que nadie podría escucharle tocando a la puerta.' Y ciertamente adentro había un tumulto extraordinario –Un aullido continuo acompañado de estornudos, y aquí y allá un gran estrépito, como si un plato o una tetera se había hecho añicos.
'Entonces digame por favor', Preguntó Alicia, '¿Como es que voy a entrar?'
Tal vez serviría de algo tocar a la puerta.' Dijo el mensajero sin verla, 'si la puerta estuviese entre nosotros. Por ejemplo, si usted estuviera adentro, podría tocar y yo la dejaría salir.' El mensajero miraba al firmamento mientras hablaba, y esto le pareció de mala educación a Alicia. 'Pero tal vez no pueda evitarlo,' se dijo a si misma; 'Sus ojos están tan cerca de la coronilla. Pero de todos modos creo ue puede contestar mis preguntas. – ¿Como podré entrar?' Repitió en volz alta.
'Yo estaré sentado aquí hasta mañana' respondió el mensajero.
En este instante la puerta de la casa se abrió, y un gran platosalió volando directo a la cabeza del mensajero: apenas rozando su nariz, y haciéndose añicos contra uno de los árboles detrás de él.
'—O tal vez el próximo día,' continuó diciendo el mensajero como si nada hubiese pasado.
'¿Pero como voy a entrar?' Preguntó Alicia una vez más con voz mas fuerte.
'¿Entrarás algún día?' Respondió el Mensajero. 'Esa es la primera pregunta que te debes de hacer'
Sin lugar a dudas esta era interrogante principal: Solo que a Alicia no le gustó que se lo dijeran. 'Es realmente horrendo como todas estas criaturas discuten,' se dijo Alicia, '¡Es como para volverse loca!'
Al Mensajero le pareció buen momento para repetir su opinión, con una variante. 'Me sentaré aquí, a veces si, a veces no, por días y días.'
'¿Pero que voy a hacer yo?' Preguntó Alicia.
'Lo que quiera,' respondió el Mensajero, y comenzó a silbar.
'Ay, no tiene el menor sentido hablar con él,' dijo desesperada Alicia: '¡es simplemente idiota! Y abrió la puerta y entró a la casa.


La puerta dirigía directamente a una gran cocina llena de humo: La Duquesa estaba sentada a la mitad en un banquillo de tres patas dándole de comer a un bebé; La cocinera se asomaba al fogón, meneando un gran caldero que parecía estar lleno de sopa.
'¡Ciertamente que esa sopa tiene demasiada pimienta!' Se dijo Alicia, mientras estornudaba por el concentrado olor. Y seguro que había demasiada pimienta en el ambiente. incluso la Duquesa estornudaba de vez en cuando; y por lo que respecta al bebé, estornudaba y aullaba alternadamente sin pausa. Las únicas cosas en la cocina que no estornudaban, eran la cocinera y un gran gato que estaba sentado sobre la chimenea sonriendo de oreja a oreja.
'¿Me podría decir por favor,' Dijo Alicia algo timida, pues no estaba del todo segura el que ella iniciara la conversación fuera de buenos modales, 'Por qué sonríe de ese modo el gato?'
'Es un gato de cheshire' respondió la Duquesa, ' y esa es la razón de su sonrisa. Cerdo!'
Pronunció esta última palabra con tanta violencia que Alicia se sobresaltó; pero vió al instante que la palabra estaba dirigida al bebé y no a ella, así que tomó aliento, y continuó:--
'No sabía que los gatos de cheshire sonreían todo el tiempo; de hecho no sabía que los gatos pudiesen sonreír.'
'Todos pueden,' dijo la Duquesa; y la mayoría lo hace.'
'Yo no conozco a ninguno que lo haga,' dijo alicia muy educadamente y bastante alegre de haber podido iniciar una conversación.
'Tu no sabes mucho,' respondió la Duquesa 'Y ese es un hecho.'
A Alicia no le gustó para nada el tono de esta respuesta, y pensó que sería bueno cambiar de tema Mientras intentaba pensar en algo nuevo, La cocinera sacó el caldero de sopa del fuego, y de inmediato se puso a arrojar todo lo que encontró a su alcance a la Duques ay al bebé –Primero volaron los atizadores; seguidos de una lluvia de cubiertos, platos y platones. La Duquesa no dió muestras de percatarse de esto aún cuando la golpeaban, y el bebé aullaba tanto que era imposible saber si los golpes le dolían o no.
'¡Ay, por favor, fíjese en lo que está haciendo!' gritó Alicia, brincando aterrorizada. 'Ay, ahí va su bella nariz'; exclamó cuando un enorme plato voló cerca y casi se la lleva.
Si todo mundo se ocupara de sus propios asuntos,' Dijo la Duquesa con un gruñido, 'El mundo giraría mucho mas rápido de lo normal.'
'Lo cual no sería una ventaja,' respondió Alicia que se alegró de la oportunidad poder mostrar algunos de sus conocimientos. '¡Solo piense lo que sucedería con los dias y las noches! Vea usted, la tierra toma 24 horas para dar una vuelta sobre su eje--'
'Y hablando de ejes', respondió la Duquesa, '¡Córtenle la cabeza!'
Alicia volteó a ver a la cocinera con cierta ansiedad, para ver si la orden se iba a tomar en serio; pero la cocinera estaba ocupada meneando la sopa y no parecía estar prestando atención a la conversación. así que continuó: 'veinticuatro horas, creo; o eran doce? yo...'
'Ay, no me molestes con eso,' dijo la Duquesa; '¡Nunca pude soportar los números!' y Con esa sentencia, comenzó a darle de comer de vuelta al bebé, cantando una especie de canción de cuna, y sacudiendo al bebé al final de cada estrofa:

'Háblale fuerte a tu niño,
y pégale cuando estornude:
Solo lo hace para molestar
Porque sabe que importuna'
Coro.
(donde la cocinera y el bebé exclaman):
'Guau guau guau!'

Mientras la Duquesa Cantaba el segundo verso de la canción, seguía lanzando al bebé violentamente de arriba a abajo, la pobre criatura aullaba de tal manera que Alicia apenas podía distinguir las palabras de la canción:--

'¡Le hablo enojada a mi niño,
Le pego cuando estornuda;
Pues el puede disfrutar a plenitud
La pimienta cuando quiera!'
Coro
'¡Guau Guau Guau!'

'¡Toma, Puedes darle de comer si gustas! Le dijo la Duquesa a Alicia lanzándole al bebé mientras hablaba. Debo de ir y prepararme para jugar Croquet con la reina,' Y dicho esto salió corriendo del cuarto. La cocinera le aventó una sartén a la pasada, pero falló el blanco.
Alicia a duras penas alcanzó a atrapar al bebé, pues era una criatura de extraña forma, y proyectaba sus extremidades en todas las direcciones, 'Justo como una estrella de mar,' pensó Alicia. La pobre criatura resoplaba como una máquina de vapor cuando la atrapó, y se contorsionaba y enderezaba, de tal manera que en los dos primeros minutos apenas si podía hacer otra cosa que dedicarse a sostener el paquete.

Tan pronto se las entendió en la forma correcta de alimentarlo, (que consistía en torcerlo en una especie de nudo, y entonces sujetar firmemente su oreja derecha y el pié izquierdo para evitar que se moviera,) Sacó al bebé de la casa y se lo llevó al bebé al aire libre. 'Si no cargo el bebé conmigo,' Pensó Alicia, 'seguro lo matarán en un par de días: ¿Acaso no sería un crimen dejarlo ahí? Estas últimas palabras las entonó en voz alta y la criatura le gruño en respuesta (ya había dejado de estornudar). 'No gruñas,' dio Alicia; esa no es una manera correcta de expresarte.'
El bebé gruñó de vuelta, y Alicia examinó con ansiedad  su cara para ver que era lo que le sucedía. No cabía la menor duda de que su nariz era muy respingada, mucho mas parecida a la de un animal que a una nariz verdadera; Además, sus ojos se hacían extremadamente pequeños para parecer los de un bebé: en suma, a Alicia no le gustaba su apariencia en lo absoluto. 'Pero tal vez solamente estaba sollozando,' pensó, y volvió a mirar a sus ojos para ver si había señales de lagrimas.
No, no había lágrimas. 'Si te vas a convertir en un cerdo, querido,' Dijo Alicia solemne, no te cuidaré mas. ¡Te lo advierto!' La pobre criatura sollozó de vuelta (o gruñó, era dificil distinguir el sonido), Y caminaron por un rato en silencio.
Alicia estaba comenzando a `preguntarse, '¿Ahora que voy a hacer con esta criatura cuando llegue a casa?' cuando esta gruño una vez mas, tan violentamente, que se detuvo a observar su cara alarmada. En esta ocasión ya no cabía la menor duda: No era ni mas ni menos que un cerdo, y sintió que era totalmente absurdo seguir cargándolo un solo paso mas.


Así que bajó a la criatura al suelo, y se sintió aliviada de ver como esta trotó silenciosamente hacia el bosque. 'Si hubiese crecido, se dijo a si misma, se habría convertido en un niño espantosamente feo: Pero es un cerdo bastante apuesto, creo.' Con esto se puso a recordar a otros niños que conocía que podrían pasar por cerdos, y se dijo a si misma, 'Si solo yo supiera la forma correcta de cambiarlos--' Cuando se sorprendió de ver al gato de Cheshire sentado en la rama de un árbol a poca distancia.


El gato solo sonrió cuando vió a Alicia. Le pareció tener buen talante: y sin embargo tenía uans garras muy largas y grandes dientes, así que deciió tratarlo con el debido respeto.
'Menino de Cheshire,' comenzó a decirle algo tímida, pues no sabía si le agradaría el nombre: Sin embargo el gato solo amplió su sonrisa. 'Mira que hasta donde vamos le gustó,' pensó Alicia y continuó. 'Me podría decir por favor, a donde debo de ir a partir de aquí?'

Eso depende en buena medida de a donde quieras ir,' respondió el gato.
En realidad no me importa mucho a donde--' dijo Alicia.
'Entonces no importa cual rumbo tomes,' respondió el gato.
'—siempre y cuando llegue a algún lado,' añadió Alicia como explicación.
'Seguramente llegarás, si caminas el tiempo suficiente.'
Alicia creyó que esto no se podía negar, así que formuló otra pregunta. '¿Que tipo de gente vive por estos rumbos?
'En esa dirección,' respondió el gato, apuntando con su pata derecha, 'vive el sombrerero: y en esa dirección,' señaló con la otra pata, 'vive la Liebre de Marzo. Visita a cualquiera de ellos, ambos están locos.'
'Pero no quiero caminar entre locos,' dijo Alicia.
'Eso no lo puedes evitar,' respondió el gato: todos aquí estamos locos. Yo estoy loco tu estás loca.'
'¿Como sabes que estoy loca?' Pregunto Alicia.
Debes de estarlo,' respondió el gato, o no habrías venido aquí.'
Alicia no pensó que su presencia en el lugar fuera prueba en lo absoluto de su locura; sin embargo continuó la charla '¿Y como sabe usted que está loco?'
'Para comenzar,' respondió el gato, 'Un perro no está loco, ¿de acuerdo?
'De acuerdo,' dijo Alicia.
'Entonces puedes ver que un perro gruñe cuando está enojado y mueve la cola cuando está contento. yo en cambio gruño cuando estoy contento y muevo la cola cuando estoy enojado, por lo tanto estoy loco.' dijo el gato.
'Yo le llamo ronronear, no gruñir,' respondió Alicia.
'Llámale como quieras,' dijo el gato. '¿Jugarás Croquet con la reina el día de hoy?'
'Me encantaría,' dijo Alicia, 'pero aun no he sido invitada.'
'Allá nos vemos.' dio el gato, y desapareció.
A Alicia no le sorprendió mucho esto, se estaba acostumbrando a que sucedieran cosas extrañas. Mientras miraba la rama donde había estado el gato, este reapareció de repente.
¿Por cierto, casi se me olvida preguntar, que le pasó al bebé?' dijó el gato.
'Se convirtió en un cerdo,' le respondió Alicia sin sobresaltarse por la reaparición del gato, como si fuera la cosa mas natural.
'pensé que eso iba a suceder,' dijo el gato, y desapareció de vuelta.
Alicia esperó un tiempo, medio esperando a que el gato reapareciera, Pero no sucedió nada, y después de un par de minutos comenzó a caminar rumbo a donde se suponía vivía la Liebre de Marzo.
'Antes he visto sombrereros,' se dijo a si misma; 'la Liebre de Marzo, será mucho mas interesante, y tal vez, como estamos en mayo, no esté loca de remate—Por lo menos no tanto como en marzo.' Cuando dijo esto, volteó a ver arriba y una vez mas su vista encontró al gato sentado en una rama.
'¿Dijiste cerdo, o lerdo?' preguntó el gato.
'Dije cerdo,' Respondió Alicia; 'Y me gustaría que no siguieras apareciendo y desapareciendo tan repentinamente: me dejas mareada'
`Muy bien,' dijo el gato; y en esta ocasión comenzó a desvanecerse lentamente, comenzando de la punta de la cola y terminando con la sonrisa que permaneció flotando por algún tiempo después de que el gato se había esfumado,


'¡Cielos, muchas veces he visto un gato sin sonrisa,' pensó Alicia; 'pero una sonrisa sin gato es la cosa mas extraña que he visto en mi vida!

na había avanzado mucho camino cuando llegó a golpe de vista de la casa de la Liebre de Marzo: pensó que era la casa indicada porque las chimeneas tenían forma de orejas y el techo estaba revestido de pelo de conejo. La casa era tan grande que no le pareció correcto acercarse mas antes de dar unos mordiscos del hongo de la mano izquierda y haberse estirado hasta una altura aproximada de dos pies: aun entonces, se aproximó tímida a la casa diciéndose a si misma '¡Supón que esté totalmente loca después de todo, casi deseo haber ido a la casa del sombrerero en vez de aquí!'

miércoles, 22 de abril de 2015

V

Consejos de una Oruga


La Oruga y Alicia se vieron en silencio por un tiempo: Finalmente la oruga se sacó la boquilla de la Hookah de la boca y se dirigió a la niña en un tono lánguido y soñador. '¿Quién eres?' Dijo la Oruga.
Este no fue el mejor inicio para una conversación. Alicia respondió algo timida, 'Yo—Yo no sabría decirlo en este momento—Por lo menos sé quién era cuando me levanté esta mañana pero creo que he de haber cambiado varias veces desde entonces.'
'¿Que significa eso?, explícate' Dijo la Oruga con severidad.
'Temo que no puedo explicarme a mi misma señor' Dijo Alicia, 'Porque yo no soy yo misma como podrá ver'
'No puedo verlo' Dijo la Oruga
'Temo no poder hacerlo mas claro,' respondió muy cortés Alicia, 'pues para comenzar no puedo entenderlo yo misma; Y tener tantos tamaños distintos en un solo día es muy confuso.'
'No lo es', dijo la Oruga.
'Es posible que usted no lo encuentre confuso aún,' dijo Alicia; 'Pero cuando usted tenga que convertirse en crisálida—Como sucederá algún día como usted bien sabe—Y después en una mariposa, imagino que se sentirá usted un poco extraño, ¿O no?'
'Ni una pizca,' dijo la Oruga.
'Tal vez opine distinto,' respondió Alicia; lo que si se es que yo me sentiría muy extraña.'
'¡Y tu!' Dijo con desdén la Oruga. '¿Quien eres?
Lo que les devolvió al mero principio de la conversación. Alicia se sentía un poco molesta con la Oruga por sus frases cortantes, y tomó aliento para decir muy seriamente, Creo que es usted quién primero debe decirme quién es.'
'¿Por qué?' preguntó la Oruga. Hete aquí otra interesante pregunta; y como Alicia no podía encontrar una buena razón, y como la Oruga parecía estar de un ánimo muy poco agradable, comenzó a alejarse.
'¡Regresa! exclamó la Oruga '¡Tengo algo importante que decirte!' Esto sonaba prometedor ciertamente: Alicia se acercó una vez mas. 'Mantente ecuánime', Dijo la Oruga.
'¿Que, eso es todo?' preguntó Alicia, aguantando la ira tanto como podía.
'No,' dijo la Oruga. Alicia Pensó que bien le valía esperar pues no tenía otra cosa que hacer, y tal vez, después de todo, escucharía algo que valiera la pena. Por unos minuitos la Oruga echó fumarolas sin hablar, pero finalmente abrió los brazos, sacó la boquilla de su boca una vez mas, y dijo, '¿Así que piensas que estás cambiada, cierto?'
'Me temo que sí,' dijo Alicia; 'no puedo recordar las cosas como solían ser ¡Y no me puedo quedar de un tamaño mas de diez minutos juntos!'
'¿Que cosas no puedes recordar?' preguntó la Oruga.
Pues he intentado recitar “La abejita,” ¡Pero me salió toda distinta! dijo Alicia con tono plañidero. 'Recita, “Eres anciano, Padre Guillermo,” ordenó la Oruga. Alicia cruzo los dedos de las manos y comenzó a declamar:



'Eres anciano, Padre Guillermo,' Dijo el muchacho.

'y tu pelo se ha tornado tan -pero tan- blanco;
Aún así te la pasas parado de cabeza-
¿Crees que a tu edad eso es correcto?'


'En mi juventud,' respondió Guillermo a su hijo.
'Temía lastimarme el cerebro;
Pero hoy en día sabiendo que no tengo,
Pues así me quedo cuanto tiempo quiero.'

'Eres anciano, repito,' dijo el joven
'Y has engordado de mas;
Aún así das maromas para atrás al llegar a casa
Dime, ¿que razón tienes para ello?'


'En mi juventud,' dijo el sabio, al agitar su blanca melena,
'Mantuve elásticas mis extremidades
Usando este ungüento, al costo de un chelín la caja-
¿no me quieres comprar un par?'

'Eres Anciano,' dijo el joven, 'Y tus quijadas son frágiles
incapaces de mascar nada que no sea la grasa del jamón;
Y sin embargo te devoraste un ganso con todos los huesos y su pico-
Dime, ¿como lograste semejante proeza?'


'En mi juventud,' Respondió su padre, 'Estudié derecho,
Y sometía a debate todo asunto con mi esposa;
Y la fuerza muscular que ello le otorgó a mi mandíbula,
Me ha durado Hasta estos días de mi vejez.'

'Eres anciano,' dijo el joven, 'uno no supondría
Que tu vista es tan buena como siempre;
Y sin embargo puedes balancear una anguila en tu nariz-
¿Que es lo que te ha hecho tan listo?


'He dado respuesta a tres preguntas, eso es mas que suficiente,'
Dijo el padre; ¡No te des aires de importancia!
¿Crees que puedo escuchar tonterías todo el día?
¡Esfúmate o a patadas te haré rodar por las escaleras!'


'Eso no ha sido recitado bien,' Dijo la Oruga. 
'Me temo que no del todo bien,' replicó Alicia timidamente; Algunas palabras fueron alteradas.' 
'Está mal de principio a fin,' dijo con autoridad la Oruga,*  acto seguido, se hizo el silencio por unos minutos. La Oruga fue la primera en hablar pasado un tiempo preguntando, '¿De que tamaño quieres ser? 'En realidad no tengo preferencia por ningún tamaño,' respondió Alicia; Solo que, como usted sabe, no me gusta cambiar de tamaño tan seguido. 
 'No lo sé,' respondió la Oruga. Alicia se quedó callada: nunca la habían contradicho tanto en toda su vida, y ya sentía el enojo subirle al cuello.'¿Estás contenta ahora?' Preguntó la Oruga. 'Pues quisiera ser un poco mas alta, señor, si no le importa,' tres pulgadas es un tamaño tan insignificante.' 
'¡De hecho es una excelente altura!' Repondió enojada la Oruga, irguiéndose tan alta como pudo mientras hablaba (pues medía exactamente tres pulgadas). '¡Pero no estoy acostumbrada a esa altura!' dijo Alicia en tono suplicante; deseando que las criaturas no se ofendieran tan fácilmente. 'Ya te acostumbraras con el tiempo,' dijo la Oruga y se llevó la hookah a los labios y comenzó a fumar de vuelta. En esta ocasión, Alicia esperó pacientemente hasta que la Oruga se dignase a hablar de vuelta. Pasados un par de minutos, la Oruga se desprendió de la Hookah, bostezó una o dos veces, se despabiló. Acto seguido se bajó del hongo y comenzó a arrastrarse en el pasto diciéndole a Alicia mientras se alejaba, 'Un lado te hará crecer, el otro te hará encoger.' '¿Un lado de que cosa?' pensó Alicia. 'Del hongo,' respondió la Oruga igual que si Alicia se lo hubiese preguntado en voz alta; un momento después, la oruga quedó fuera de la vista.

Alicia se quedó viendo pensativa al hongo un momento, tratando de decidir cual lado era cual; y como el hongo era perfectamente redondo, el asunto era difícil de dirimir. Sin embargo, finalmente estiró los brazos tanto como pudo, rodeando el hongo, y desprendió dos trozos con ambas manos. '¿Y ahora, cual es cual? Se preguntó, y le dio un mordisco al trozo de la mano derecha para probar su efecto: ¡En ese momento sintió un violento golpe en su mentón, que había sido tocado por su pié! 

Este súbito cambio la asustó considerablemente, pero no había tiempo que perder pues se encogía rápidamente; así que procedió a comer del trozo de la mano izquierda, Lo cual no fue nada sencillo pues su boca estaba fuertemente cerrada por la presión del pié; sin embargo logró finalmente comer una porción. '¡Mi cabeza está libre! Exclamó feliz Alicia, lo cual rápidamente cambió a miedo pues viendo a su alrededor no había ni rastro de sus hombros.: Todo lo que podía ver, cuando oteaba hacia abajo, era una larga extensión de cuello como si fuera un tallo surgiendo de un mar esmeralda de las copas de los árboles debajo suyo. '¿Que es toda esa materia verde? se preguntó Alicia. '¿Y donde quedaron mis hombros? ¡Ay mis pobres manos, ¿como es que no las puedo ubicar?' Alicia movía frenéticamente sus manos mientras hablaba pero sin resultado mas allá de un distante movimiento en la verde espesura a sus pies. Como parecía imposible lograr que las manos llegaran a la cabeza, intentó bajar la cabeza a ir al encuentro de ellas y se alegró de ver que su cuello podía doblarse fácilmente en cualquier dirección, como uan serpiente. Justo había logrado en curvar el cuello en un elegante zig-zag, y se disponía a zambullirse entre las copa de los arboles cuando un fuerte ruido la hizo recular con prisa: 

Una paloma volaba frente a su cara y golpeaba a Alicia con sus alas. '¡Serpiente!' Gritó la Paloma. '¡yo no soy una serpiente!' protestó Alicia. '¡Déjame en paz!' '¡Serpiente es lo que eres!' repitió la Paloma, pero en un tono menos estridente, y añadió ' ¡Lo he intentado todo, pero nada parece contentarlas!' 'No tengo la menor idea de lo que estás hablando' dijo Alicia. 'Lo he intentado en las raíces de los árboles, lo he intentado en los bancos, lo he intentado en los arbustos,' siguió narrando la Paloma sin hacer mucho caso de Alicia; 'Pero esas serpientes, no hay manera de contentarlas!' Alicia estaba intrigada, pero pensó que no tenía caso decir nada hasta que la Paloma hubiese terminado de hablar. 'Como si no fuera suficiente trabajo el empollar huevos,' dijo la Paloma, 'Tengo que estar de guardia en contra de las serpientes día y noche, ¡Ni siquiera he pestañeado en tres semanas!' 

'Lamento que hayas pasado por tan mal rato' Dijo Alicia que comenzaba a entender el problema. 'Y justo cuando me había instalado en la copa mas alta del árbol mas grande del bosque' continuó la Paloma, 'Y pensaba que por fin me había librado de ellas, ¡Ahora resulta que se abalanzan haciendo 'eses' desde el firmamento! ¡Fuchi, Sepiente! 'Te digo que no soy una serpiente' dijo Alicia 'Soy una... Soy--- Soy' 
'¿Dime, que cosa eres?', preguntó la Paloma 'me percato que estás tratando de inventarte un cuento' 'Soy una Niña,' dijo Alicia titubeante, pues recordaba todas las transformaciones que había sufrido ese día.

'Muy creíble tu cuento,' dijo la Paloma con profundo desdén. He visto muchas niñas en mi vida pero nunca una con un cuello como el tuyo. Eres una serpiente; y no puedes negarlo. Ahora me dirás que nunca has probado un huevo.' 
'Ciertamente he probado los huevos,' Respondió Alicia pues no le gustaba contar mentiras Pero las niñas comemos tantos huevos como las serpientes, ¿sabes?' 
'No lo creo, respondió la Paloma; 'pero si fuera así entonces las niñas son una especie de serpiente a mi ver' Esta era una idea novedosa para Alicia y se quedó callada un par de minutos, lo que le dió a la Paloma la oportunidad de agregar: 'Se bien que andas buscando huevos y para mi las cosas no cambian si eres niña o serpiente. 'Para mi si es importante la diferencia,' respondió Alicia rapidamente, 'Sucede que no ando buscando huevos, y si los estuviera buscando, no me interesarían los suyos pues no me gustan crudos.'

'¡Bueno, aléjate entonces!' dijo la Paloma malhumorada mientras se aposentaba en su nido. Alicia se puso en cuclillas como pudo entre los árboles pues su cuello se enredaba constantemente en las ramas y a cada rato tenía que tomar cuidado en quitar los nudos. Pasado un tiempo, recordó que aún tenía los gajos de hongo en sus manos, y se puso a trabajar con cuidado dando pequeños mordiscos a uno y luego al otro, creciendo a veces, encogiéndose las otras hasta que logró ajustarse a su tamaño normal. Había pasado tanto tiempo desde que había tenido el tamaño apropiado que al principio se sintió muy extraña; pero se acostumbró al fin de unos minutos y comenzó a charlar consigo misma como era su costumbre. 'La mitad de mi plan está completo, Cuan raros han sido todos estos cambios. Nunca se que es lo que voy a ser de un minuto al otro, sin embargo ya tengo el tamaño original: Lo que sigue es meterse al hermoso jardín. ¿Me pregunto como lo lograré?' Mientras decía esto llegó a un claro en el bosque con una casa un poco mas grande que ella. 'Quién sea que viva en esa casa,' Pensó Alicia, no servirá llegar a visitarlos con este tamaño, Les metería un susto de volverlos locos.' Así que comenzó a mordisquear del trozo de la mano derecha y no se atrevió a acercarse a la casa hasta que su altura era la de tres pulgadas.


* Y he aquí el original que Alicia no pudo recordar:

Los consuelos del anciano

Y como los logró
 
Eres viejo, Padre Guillermo, exclamó el jóven,
Los pocos rizos que te quedan son grises;
Eres saludable, Padre Guillermo, un anciano feliz,
te ruego darme la razón que seas así.

En los dias de mi juventud, respondió el padre Guillermo
Me acordé que la juventud pronto volaría,
Y no abusé de mi salud y de mi vigor
Para no perderlos al final.

Eres Viejo, Padre Guillermo, Exclamó el jóven,
Y los placeres de la juventud se marchitan;
Y sin embargo no lamentas los días idos,
te ruego darme la razón que seas así.

En los dias de mi juventud, respondió el padre Guillermo
Tenía en mente que la juventud sería pasajera;
Teniendo en mente el futuro en todo lo que hacía,
Para nunca lamentar el pasado.

Eres Viejo, Padre Guillermo, Exclamó el jóven,
Y la vida debe de estarse extinguiendo;
Y te encanta platicar sobre la muerte,
te ruego darme la razón que seas así.

Soy Alegre, muchacho, respondió el padre Guillermo,
Que su causa te llame la atención;
¡En los dias de mi juventud no olvidé a mi Dios
Y él no ha olvidado mi edad.


domingo, 19 de abril de 2015

IV

El conejo envía al pequeño Guillermo.


Se trataba una vez mas del conejo blanco trotando a paso lento, vigilando los alrededores con ansiedad conforme avanzaba, como si hubiera perdido algo; y ella le escuchó decir ¡'La duquesa, la Duquesa! o mis amadas patas, por mi pelaje y mis bigotes! Me mandará al verdugo, tan cierto como que los los hurones son hurones! donde PUDE haberlos extraviado...?' Alicia de inmediato supo que se trataba del abanico y los guantes de piel, y de inmediato, con buen talante se puso a buscarlos, pero no había rastro de ellos -Todo parecía haber cambiado desde su expedición en la alberca, y el gran pasadizo con la mesa de cristal y y la pequeña puerta habían desaparecido del mapa.
Pronto el conejo se percató de la presencia de Alicia mientras ella buscaba y rebuscaba las pertenencias del conejo., y le llamó enojado, '¡Como! Mariana, Que es lo que haces acá afuera? corre a casa en este mismo instante y tráeme un par de guantes de piel y un abanico! Apresúrate!'; Y Alicia se asustó tanto que corrió en la dirección que apuntaba el conejo, sin siquiera intentar explicar el error que él había cometido. 'Me confundió con su sirvienta', dijo mientras corría. Que sorpresa se va a llevar cuando averigüe quien soy yo! Pero mas vale que le lleve su abanico y los guantes –Si los puedo encontrar.' Mientras se iba diciendo esto, se topó de repente con una linda casa, cuya puerta ostentaba una reluciente placa de bronce con el nombre inscrito 'W. CONEJO'. Entró sin tocar y trepó veloz las escaleras con el temor de encontrarse con la verdadera Mariana y que esta la arrojara de la casa antes de haber encontrado los guantes y el abanico.

'¡Que extraño parece,' se dijo Alicia, 'El estar corriendo con los mandados del conejo! '¡Supongo que después le tocará a Dinah darme órdenes con sus encomiendas!' Y Comenzó a imaginar que sucedería: “¡Señorita Alicia Apréstese y venga inmediatamente para su paseo!” Bajo enseguida Ama, Pero debo de cerciorarme de que no se escape el ratón.” 'Solo que no creo que dejarían entrar a Dinah a la casa si se pusiera a dar órdenes a la gente con esos aires de patrona!'

A estas alturas de su expedición había llegado a un cuartito con una mesa bajo la ventana, y sobre de esta (Como lo había presentido) estaban esperandoun abanico y dos o tres pares de guantes de piel: Tomó el abanico y uno de los pares guantes y estaba a punto de abandonar el cuarto cuando su mirada cayó sobre una botella que estaba junto al espejo. Esta no tenía ninguna etiqueta con la palabra 'BÉBEME,' A pesar de esto, la destapó y se la llevó a los labios. ' Sé que seguramente ALGO interesante va a pasar,' anotó para sí misma, 'igual que Cada que como o bebo algo; así que veremos que efecto tiene esta botella. Ojalá que con ella crezca de vuelta, pues estoy cansada de ser una cosa tan pequeña e insignificante.'
Y vaya que dió resultado mucho antes de lo que ella hubiera imaginado: apenas había apurado media botella cuando su cabeza ya topaba con el techo, y se tuvo que encorvar para evitar romperse el cuello. regresó la botella presurosamente a su lugar, anotando 'Ya basta, eso fue mas que suficiente, espero no crecer mas. --Como están las cosas no voy a poder salir por la puerta –Ay, no debí haber tomado tanto de la botella.!'

Lástima por Alicia, Era demasiado tarde para formular semejante deseo. Siguió crece y crece y pronto se tuvo que poner de rodillas en el suelo: Pasado un minuto ni siquiera había lugar para esto, e intentó recostarse de lado con un codo contra la puerta y el otro brazo rodeando su cabeza. Pero siguió estirándose y estirándose y ya como último remedio sacó un brazo por la ventana y un pié por la chimenea, y aquí se dijo a si misma: 'Ahora sí que nada puedo hacer, Pero por cualquier cosa que suceda, ¿Que me va a pasar a mí?



Afortunadamente para Alicia la botella mágica había completado su transformación, y dejó de crecer: Aún así esto era sumamente incómodo y como parecía que no había posibilidades de salir del cuarto no es sorpresa que estuviera infeliz.
'Todo era mucho mejor en casa,' Pensó la pobre Alicia, 'Cuando una no estaba creciendo y encogiéndose, haciéndole los mandados a ratones y conejos. Casi deseo no haber caído por la madriguera y aún así... aún así, ¡Es bien curioso, este estilo de vida! Me pregunto que es lo que me habrá pasado. Cuando leía cuentos de hadas yo creía que esas cosas nunca pasaban, ¡y ahora me encuentro a la mitad de una! Alguien -seguro- debería escribir un libro Sobre mis aventuras, y cuando crezca Yo escribiré uno. Pero, ya crecí.' Anotó Alicia desolada; 'Por lo menos ya no hay espacio para crecer aquí adentro.'

'Pero entonces', se preguntó Alicia, '¿Ya no voy a envejecer? Eso es reconfortante en cierto sentido, nunca llegar a vieja- -Pero entonces- ¡Siempre tendré que estarme aprendiendo las lecciones! ¡Ay, Eso no me gusta para nada!
'Tontuela Alicia' se respondió. '¿Como crees que vas a aprender lecciones en este lugar? Si apenas cabes tu, mucho menos hay lugar para un libro de lecciones!'
Y así continuó el debate, tomando un bando y luego el otro alargando la docta conversación; pero después de unos minutos escuchó una voz afuera de la casa y calló para prestar atención a lo que estaba pasando.
'¡Mariana, Mariana dame los guantes en este mismo momento!' se escucho desde fuera de la casa, Luego se oyó el ruido de pasos en la escalera. Alicia sabía que se trataba del conejo buscándola y se puso a temblar tanto que se estremeció la casa, olvidando que ahora era mil veces mas grande que el conejo y que no había razón para tenerle miedo.
llegó el conejo a la puerta e intentó abrirla; pero como la puerta se abría hacia dentro, y el codo de Alicia estaba apoyado contra ella, eso era imposible. Alicia escuchó al conejo decirse 'Entonces voy a rodear la casa para meterme por la ventana.'

'ESO no lo vas a poder hacer' pensó Alicia, y esperó un rato hasta que escuchó al conejo justo debajo de la ventana. De repente, Alicia extendió su brazo y manoteó el aire. No atrapó nada, pero escuchó un grito, el ruido de una caída y el sonido de vidrio quebrándose, lo cual le hizo pensar que el marco de la ventana era curvo o algo parecido. A continuación se escuchó la voz iracunda del conejo: '¿Patricio, Patricio, donde estás?' Y entonces Alicia escuchó una voz que nunca había escuchado antes, 'Acá estoy ocupado escarbando la tierra para encontrar manzanas su señoría'


'¿Escarbando la tierra para encontrar manzanas? respondió el conejo enojado. '¡Ven a ayudarme a salir de aquí'! (mientras se oye mas vidrio quebrándose.)
'Dime Patricio, ¿Que es esa cosa en la ventana?' 'Un brazo, su señoría (pronunciando “brazo” con doble erre.)
'¡Un brazo, ganso tonto! ¿Quién ha visto un brazo de ese tamaño? ¡Si llena totalmente el marco de la ventana!'
'Así es su señoría: Pero igual es un brazo'
Pues sea lo que sea, no debe de estar ahí ¡Anda ve y quítalo!'
Hubo un largo silencio después de esto, y Alicia solo podía escuchar susurridos tales como, '¡No me gusta para nada esto su señoría, nada de nada!' '¡Has como te ordeno, cobarde!' hasta que Alicia extendió la mano una vez más buscando atrapar algo. En este momento se escucharon dos gritos y el sonido de vidrio rompiéndose. 'Cuantas ventanas debe de haber', pensó Alicia '¿Me pregunto que van a hacer a continuación? en cuanto a sacarme por la ventana, ¡Ojalá pudieran porque lo único que se es que no quiero estar atrapada aquí mas tiempo!'
Esperó un tiempo sin escuchar mas ruidos afuera: finalmente se escuchó el crujido de las ruedas de unas carretas, y el murmullo de muchas voces hablando todas al mismo tiempo: '¿Donde está la otra escalera? -Yo traje una, Guillermo trae la otra –Guillermo, acércame-la, muchacho, Ponla en esta esquina -No, primero júntenlas y amárrenlas no llegan ni a la mitad de la altura necesaria. Supongo que será suficiente, no seas exigente- Ven Guillermo, agarra esta soga-- ¿Soportará el peso el techo? cuidado con esa teja suelta -Ay se cayó, ¡Aguas abajo! (Estrépito) –¿Quién aventó la teja? -Creo que fué Guillermo --¿Quién va a bajar por la chimenea? -No, Yo no, Tu baja—¡Yo nó! --Entonces será Guillermo Ven, Guillermo el patrón dice que te toca bajar por la chimenea
-'¡Ajá! Así que le toca a Guillermo Parece que a él le encargan hacer todo, no me gustaría estar en su lugar: esta chimenea es estrecha pero CREO que le puedo dar una patada!' Alicia metió el pié tanto como pudo por la chimenea y esperó hasta que escuchó al animalito (sin saber de que tipo se trataba) rascando y escarbando en la chimenea arriba de ella: Entonces se dijo a si misma 'Este es Guillermo,' Dió una súbita patada y esperó a ver que pasaba a continuación.



Lo primero que escuchó fueron gritos a coro: '¡Guillermo vuela!' Entonces la voz del conejo diciendo “agárrenlo ustedes, allá en el arbusto” Luego, silencio. y mas murmullos de voces confusas –'Sostengan su cabeza, ¡No lo estrangules, Brandy! Dinos camarada, ¿que te pasó? ¡Cuéntanoslo todo!'
Luego se escuchó tenue una voz chillona ('Ese es Guillermo' adivinó Alicia,) 'Ni la menor idea—No, por favor no me des mas- Ya me siento mejor- Pero estoy demasiado turbado como para platicarles -Lo único que se es que algo se proyectó contra de mí como un resorte ¡y me lanzó al aire como un cohete!
'¡Si, parecías un cohete!' respondieron los demás.
'¡Debemos incendiar la casa!' Dijo el conejo; y Alicia gritó tan fuerte como pudo, 'Si hacen eso voy a soltar a Dinah para que los cace!'
inmediatamente se hizo un fuerte silencio, Alicia se preguntó que harían a continuación, 'Si tuvieran algo de sentido común quitarían el techo', Pasado un par de minutos, comenzaron a moverse de vuelta, y escuchó al conejo decir, 'Con un barril lleno basta para comenzar.'
'¿Lleno de QUE?' Se preguntó Alicia; pero no transcurrió mucho tiempo antes de que la pregunta se respondiera con una lluvia de piedras que entraron por la ventana de las cuales algunas le pegaron en la cara. 'Voy a detener esta tontería' pensó Alicia y gritó: '¡Mas les vale que no hagan eso de vuelta!' Lo cual tuvo como resultado el silencio total allá afuera.
Alicia se dió cuenta sorprendida que las piedras se estaban convirtiendo en pastelillos en el suelo donde habían caído y se le ocurrió una brillante idea. 'Si me como uno de estos pastelillos, seguro cambiaré de tamaño y como es imposible que pueda crecer mas, supongo que me hará mas chiquita.'
Así que se comió uno de los pastelillos, y para su gran alegría se percató que comenzó a encogerse inmediatamente. Tan pronto como fue lo suficientemente pequeña para pasar por la puerta, salió corriendo de la casa y se topó con toda una asamblea de animales y pájaros esperando afuera. La pobre lagartija (Pues eso era Guillermo) Estaba a la mitad del grupo sostenida por dos cuyos que le administraban un líquido de una botella. Todos se abalanzaron sobre de ella en el momento de su aparición; pero ella corrió tan rápido como pudo y pronto se encontró a la mitad de un tupido bosque lejos de la persecución.
'Lo primero que tengo que hacer' se dijo Alicia mientras vagaba por el bosque, 'Es crecer a mi tamaño original; y lo que se sigue es encontrar el hermoso jardín, creo que ese es el mejor plan.'
El plan parecía ser excelente, sin duda, y muy sencillo y en buen orden; la única dificultad era que ella no tenía la menor idea de como ejecutarlo; y mientras escudriñaba a través del tupido bosque sonó un fuerte ladrido arriba de ella; lo que de un susto la puso a ver hacia arriba.
Un enorme cachorro la estaba viendo con sus enormes ojos redondos estirando una pata tratando de alcanzarla. 'perrito lindo!' dijo Alicia, con tono cariñoso, y trató de silbar le; pero al mismo tiempo ella estaba extremadamente asustada pensando que el cachorro tuviera hambre, en cuyo caso podría comérsela a pesar de todos los cariñosos llamados que le hacía.
Sin saber exactamente que estaba haciendo, recogió una rama y se la ofreció al cachorro; este brincó inmediatamente en el aire ladrando de felicidad, corriendo tras la rama esperando a que se le lanzara; entonces Alicia se escabulló detrás de un rosal para evitar ser arrollada; y en el momento que apareció por el otro lado, el cachorro dio otro brinco buscando la rama, y rodó por el suelo en su prisa por atraparla; Entonces Alicia pensó que esto era como jugar con una gran carreta y temiendo ser aplastada bajo las patas del gigante, corrió tras el rosal; acto seguido el cachorro empezó a hacer una serie de embestidas rápidas corriendo un tramo corto hacia adelante y luego reculando una buena distancia, jadeando con su lengua de fuera y sus grandes ojos semi-cerrados.



Esta le pareció a Alicia una buena oportunidad para escapar; así que corrió y corrió hasta que estuvo bien cansada y sin aliento, hasta que el ladrido apenas se escuchaba en la distancia. '¡Y sin embargo que precioso cachorrillo!' dijo Alicia mientras se apoyaba en una flor para descansar, y se abanicaba con una hoja de árbol: Me hubiera encantado enseñarle algunos trucos si solo fuera del tamaño apropiado para hacerlo. ¡Oh Cielos, casi se me olvida que tengo que crecer de vuelta! Veamos ¿Como vamos a hacerlo? Supongo que tengo que comer o tomar algo; pero la pregunta principal es: ¿Que cosa tiene que ser?

Esa era la gran pregunta por supuesto. Alicia buscó por los alrededores, las flores, las hojas de pasto, Pero no encontró nada que le pareciera indicado para comer o beber. Había un gran hongo creciendo cerca de donde ella estaba del mismo tamaño que ella y cuando buscó alrededor y debajo de él se le ocurrió que sería bueno ver que había arriba del hongo. Se estiró de puntas, y escudriñó por encima del filo del hongo, y su vista se encontró inmediatamente con los de una gran oruga sentada con sus brazos cruzados fumando tranquilamente de una gran pipa árabe sin tomar nota de Alicia, o cualquier otra cosa.


miércoles, 15 de abril de 2015

III



Capítulo III
Una carrera electoral y un largo cuento.




Era una divertida asamblea la que se formó en la orilla. --Los pájaros con sus plumas enlodadas, los animales con su pelaje húmedo y todos escurriendo agua malhumorados. La primera pregunta que surgía, obvio, era como secarse: se discutió en torno al tema, y después de unos cuantos minutos le pareció totalmente natural a Alicia el encontrarse en animada charla con todos ellos como si los hubiera conocido toda la vida. de hecho había tenido una larga discusión con el periquillo, que finalmente se puso de mal humor y se limitaba a decir: 'Soy mas viejo que tu y por lo tanto tengo la razón'; Y esto Alicia no lo iba a admitir sin saber cuantos años tenía y como el periquillo no quería confesar su edad no había salida ni más que decir.

Finalmente el ratón, que parecía tener cierta precedencia sobre ellos, los llamó al órden, '¡Sentaos todos y escúchenme, los secaré en breve! Todos se sentaron al unísono en un gran círculo con el ratón en el centro. Alicia mantuvo su mirada fija en el ratón pues estaba segura que si no se secaba pronto le pegaría un catarro.

Carraspeando con don de mando dijo: 'Cof cof...¿Están listos todos? Esta es la cosa mas seca que conozco. ¡Callen todos por favor! “Guillermo el Conquistador cuya causa era favorecida por el Papa, fue peticionado por los ingleses, que requerían liderazgo y que en esas épocas se habían acostumbrado a la usurpación y la conquista. Edwin y Morcar, los duques de Mercia y Northumbria--”'
'¡Uff!' exclamó el periquillo con un escalofrío.
'Discúlpadme' dijo el ratón, frunciendo el ceño pero en tono cortés ¿Acaso dijiste algo? 'Yo no', se apresuró a responder el periquillo. 'Pensé que sí,' dijo el ratón. …Prosigo. “Edwin y Morcar, los duques de Mercia y Northumbria, abogaron a su favor: e incluso Stigand, el patriótico arzobispo de Canterbury, lo encontró favorable...”'
'¿Encontró que cosa? preguntó el Pato.
'Lo Encontró,' respondió el Ratón malhumorado: 'Por supuesto que sabes lo que “Lo” significa.'
'Se bien lo que “Lo” significa cuando encuentro algo,' Dijo el Pato: 'Que generalmente se trata de de una rana o una lombriz. La pregunta es, ¿Que fue lo que encontró el arzobispo?'
El Ratón hizo caso omiso a la pregunta y se apresuró a continuar, '”...Lo encontró aconsejable el acompañar a Edgar Atheling para ir al encuentro de Guillermo y ofrecerle la corona. La conducta de Guillermo fue moderada. Pero la insolencia de los normandos...” ¿Como vamos querida?' dijo esto dirigiéndos a Alicia.

'Tan empapada como nunca' respondió Alicia Melancólicamente: 'No parece secarme en lo absoluto'.
'En ese caso' Dijo el Dodó solemnemente, poniéndose de pié, hago moción de que la asamblea se ponga en receso, para adoptar medidas mas energéticas de inmediato...'
'Habla bien', dijo el Aguilucho. No me sé el significado de la mitad de esas palabrejas, y además, ¡Estoy seguro que tu tampoco! y el aguilucho bajó la cabeza para esconder su sonrisa: otros pájaros ahí se rieron sin sentir necesidad de ocultarlo.
'Lo que iba a decir,' respondió el Dodó ofendido, 'era que el mejór método para secarnos sería una carrera electoral.'
'¿Y que es una carrera electoral?' Preguntó Alicia; no que en realidad quisiera saberlo, pero el Dodó había hecho una pausa como si pensara que alguien debía hablar, y nadie parecía querer levantar la voz y decir algo. 'Bueno, la mejor manera de explicarlo es ponerlo en práctica.' (Y como algún día vas a querer hacer lo mismo algún día de invierno, te voy a contar cómo es que el Dodó se las arregló.)
Primero, dibujó la ruta de la carrera, una especie de círculo, ('la forma exacta no tiene importancia' dijo,) y después, toda la asamblea fue distribuida alrededor de la ruta aquí y allá. no hubo quien dijera 'En sus marcas listos y arrancan,' sino que empezaron a correr cuando les venía en gana, así que no había manera fácil de saber cuando había terminado la carrera. después de haber corrido por media hora mas o menos ya se encontraban bastante secos, de repente el Dodó gritó: '¡Ha terminado la carrera!' y todos ellos jadeantes se congregaron alrededor del Dodó preguntándole, '¿Quién ha ganado la carrera?'
Esta pregunta no la pudo responder el Dodó sin pensarlo detenidamente, y se sentó por un largo tiempo con un dedo en la frente (como sueles ver a Shakespeare en sus imágenes), mientras que los demás esperaban en silencio. Finalmente respondió el Dodó, 'Todos han ganado, y todos deben de tener su premio.'
'¿Pero quién va a dar los premios?' preguntaba el coro de voces.
'Pues, Ella, por supuesto,' respondió el Dodó, apuntando a Alicia con el dedo; y de inmediato toda la asamblea rodeó a Alicia pidiendo '¡Premios, Premios!'
Alicia no tenía la menor idea de que hacer, y desesperada metió la mano al bolsillo sacando una cajita de dulces (en la que afortunadamente no se había metido el agua salada), y empezó a distribuirlos como el premio esperado. Hubo exactamente tantos dulces como ganadores.
'Pero ella también debe de recibir un premio,' dijo el Ratón.
'Por supuesto', respondió solemnemente el Dodó. '¿Que mas hay en tu bolsillo? le preguntó a Alicia. 'Solamente un dedal' respondió triste Alicia.
'Dámelo', ordenó el Dodó. Y entonces todos se congregaron en torno a ella una vez mas, mientras el Dodó con gran ceremonia le entregó el dedal diciendo: 'Os suplicamos acepte usted este elegante dedal.'; y al terminar este breve discurso todos ovacionaron.



Alicia pensó que esto era extremadamente absurdo, pero todos se veían tan solemnes que no se atrevió a reir; y como no encontró nada que responder, simplemente hizo una caravana y aceptó el dedal mostrándose tan solemne como pudo.
A continuación procedía comer los dulces: esto provocó algo de ruido y confusión, pues los pájaros mas grandes se quejaban de no poder hallarle el sabor, y los pequeños se atragantaban y tenían que recibir palmadas en la espalda. Sin embargo, habiendo terminado la ceremonia, todos se volvieron a sentar en círculo, y le rogaron al Ratón Que les contara algo mas.
'Sabes que prometiste contarme tu historia' dijo Alicia, 'Y el por qué odias a G y P,' añadió susurrando con miedo a ofenderlo de vuelta.

'¡La mía es una larga y triste historia!' dijo el ratón, dirigiendose a Alicia en medio de un suspiro.
'Ciertamente que es una larga história la que tienes, pero, por qué es triste? Y ella se quedó dándole vueltas a la pregunta mientras declamaba el Ratón de tal manera que que la idea que se formó alicia del cuento fue algo parecido a Esto:...   

  'La Furia le dijo al
    ratón, que se
     encontró en
  la casa
       “Vayamos
               ambos ante
           la ley, Yo
            te encausaré,
Venid
No aceptaré
     Negativas; nosotros
Debemos tener      
un juicio: pues        
ciertamente               
Esta mañana yo     
Nada tengo       
que hacer.” 
      Respondióle el
  ratón: 
    “Tal  
           juicio,
                            estimada señora
              Sin
                       jurado
                    o juez,
                   Sería una
             pérdida
           de nuestro
    tiempo,”
       -“Yo seré
          juez, yo
                   Seré jurado”
            dijo
                      astuta la
                      vieja furia
          “yo
                 Encausaré
         todo el
        asunto,
y    
   te    
                condenaré   
    a
                   muerte"'



 '¡No estás prestando atención!' Le dijo el ratón a Alicia con enojo. '¿En que estás pensando? 'mil perdones,' dijo humildemente Alicia: '¿había llegado usted al quinto bucle, creo?' '¡Ciertamente no!' chilló el Ratón muy pero muy enojado.

'¡Un nudo!' replicó Alicia, siempre lista a ser útil mirando alrededor. '¡Permítame deshacerlo! 'Nada de nudos ni por equivocación' respondió el ratón levantándose y alejándose a paso rápido. 'Me insultas al hablar tonterías!' '¡No fue a propósito! respondió suplicante la pobre Alicia. Pero viera que usted toma ofensa de cualquier cosa!'
El Ratón solo emitió un gruñido como respuesta.

'Por favor regresa y termina tu cuento!' le llamaba Alicia; y los demás se unieron en coro. '¡Si, regresa por favor!' Pero el ratón solo meneó la cabeza impaciente apresurando el paso. '¡Que lástima que no se quedara!' suspiró diciendo el Periquillo tan pronto como el Ratón desapareció de la vista; y una vieja cangreja aprovechó la oportunidad para decirle a su hija 'Ah querida, que esta sea una lección para que nunca pierdas los estribos' '¡Calla boca mamá!' respondió la joven cangreja con súbito enojo y velocidad. 'Tú eres mas que suficiente para agotar la paciencia de una almeja.

'Quisiera que nuestra Dinah estuviese aquí, deveras' dijo en voz alta Alicia, sin dirigirle la palabra a nadie en especial. 'Ella no tardaría en atraparlo y regresar con él!'
'¿Y quién es esta Dinah si se me permites hacer la pregunta?' dijo el periquillo.
Alicia respondió con entusiasmo, pues siempre estaba lista a hablar de su mascota: 'dinah es nuestra gata. Y ella es la mas lista para atrapar ratones que ni puedas imaginar! ¡Ah, y si vieras como corre tras los pájaros! ¡Pues ella tan rápido puede ver uno como comérselo!

Este discurso provocó una conmoción notable en la asamblea. Algunos de los pájaros se apresuraron a desaparecer de inmediato, una vieja urraca comenzó a envolverse cuidadosamente anotando, '¡Realmente debo regresar a casa; los aires nocturnos no le caen bien a mi garganta!' Y un canario silbó con voz temblorosa a sus crías, '¡Vengan mis niñas, ya es hora de meterlas a la cama!' Con variados pretextos todos se alejaron y pronto Alicia se encontraba sola.

'¡Como desearía no haber hablado de Dinah!' se dijo a si misma Alicia con tono melancólico. 'A nadie parece gustarle acá abajo, ¡y estoy segura que ella es la mejor gata en todo el mundo! ¡Ay querida Dinah me pregunto si alguna vez to volveré a ver!' Aquí es donde Alicia se puso a llorar una vez mas, pues se sentía muy sola y desolada. al poco tempo sin embargo escuchó una vez mas el ruido de pasos en la distancia, y subiendo la mirada con entusiasmo medio esperando volver a ver al Ratón que tal vez hubiese cambiado de opinión y regresaba para terminar su cuento.