domingo, 5 de abril de 2015

Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas

Capítulo I
Cayendo por la madriguera del conejo


Alicia se estaba comenzando a sentir muy cansada de estar sentada al lado de su hermana en la banca sin nada que hacer: una o dos veces se había asomado a ver el libro que leía su hermana, pero éste no tenía imágenes ni conversaciones, ' ¿Y de que sirve un libro' pensó Alicia ' sin imágenes o conversaciones?
Así que estaba poniéndose a pensar (tanto como podía, pues el calor del día la hacía sentirse adormilada y estúpida), Si el placer de hacer un collar de margaritas valía la pena el esfuerzo de levantarse a recoger las flores, cuando repentinamente un conejo blanco de ojos rosados pasó raudo junto a ella.
No había nada particularmente notorio en eso; ni Alicia pensó que que estuviera fuera de lugar el escuchar al conejo decirse a si mismo, ' ¡Oh cielos, cielos! ¡Voy a llegar tarde! (Cuando Alicia lo repasó más tarde, se le ocurrió que esto le debería haber extrañado, pero en el momento le pareció natural); Pero cuando el conejo sacó un reloj del bolsillo de su librea, lo miró, y aceleró el paso, Alicia se puso de pié en un santiamén pues se le vino a mente que nunca antes había visto un conejo con librea ni reloj para extraerse de él, y con viva curiosidad corrió detrás de él, y con la buena fortuna de verlo brincar en su madriguera bajo un matorral.
Un instante después Alicia brincó dentro de la madriguera sin pensar como podría salir de ahí.
La madriguera continuaba por un tramo derecho como un túnel, y súbitamente apuntó hacia abajo sin darle tiempo a Alicia a imaginar detenerse cuando ya se encontraba cayendo en un profundo pozo.
O el pozo era profundísimo o Alicia caía muy lentamente pues tuvo suficiente tiempo, mientras caía, de observar a su alrededor y preguntarse que sucedería después. Primero intentó ver hacia abajo y escudriñar el fondo, pero estaba demasiado oscuro para adivinarlo; después vió las paredes del pozo, y se dió cuenta que estaban repletas de armarios y libreros; por aquí y allá vió mapas e ilustraciones colgados de ganchos. a la pasada cogió un tarro de uno de los estantes; tenía una etiqueta en que se leía: 'MERMELADA DE NARANJA', pero vió con desilusión que estaba vacío: no quería dejar caer el tarro por miedo a matar a alguien, así que se las ingenió para ponerlo en un armario a su alcance mientras caía.
'¡Bien!' pensó Alicia, ' ¡Después de una caída como esta, rodar por las escaleras será una nadería! Todos en casa admirarán mi valentía! Vaya, que ni cayendo del techo tendría yo nada que presumir!' (Lo cual sería probablemente cierto).
Caer, caer, caer. ¡Acaso nunca terminaría esta caída! '¿me pregunto cuantas millas habré caído hasta ahora?' dijo en voz alta. ' debo de estarme aproximando al centro de la tierra. Dejame ver: Eso serían como cuatro mil millas, creo —'(pues, saben, Alicia había aprendido varias cosas de este tipo en sus lecciones en la escuela, y aún cuando esta no era una buena oportunidad para presumir su sabiduría, pues nadie estaba presente para escucharla, aún así era buena práctica el repetirlo)' —sí, esa es la distancia aproximada— pero entonces a cual latitud y longitud habré llegado?' (Alicia no tenía idea de lo que era la Latitud ni la Longitud, pero pensó que eran palabras elegantes para el caso.)
Momentos después arrancó de nuevo. '¡Me pregunto si caeré directo a través del centro de la tierra! ¡Que chistoso será aparecer entre la gente que camina con su cabeza apuntando hacia abajo! Las antipatías, se llaman, creo.—' (Ella se alegró de que no hubiese nadie escuchando en ese momento, pues no sonaba correcta esa palabra) ' —pero tendré que preguntarles cual es el nombre de su país, sabes. ¿Por favor, señora, es esto Nueva Zelanda o Australia?' (dijo esto mientras intentaba hacer una reverencia —¡Imagina hacer una reverencia cayendo en el aire! ¿Crees que podrías hacerlo?) '¡Y pensará que soy una niña ignorante por preguntarlo! No, no será bueno preguntar: tal vez lo vea escrito en alguna parte.'
Caer, caer, caer. Como no había otra cosa que hacer, Alicia comenzó a charlar de vuelta. '¡Dinah me extrañará mucho esta noche, creo! (Dinah era la gata). Ojalá se acuerden de darle su plato de leche a la hora del té ¡Dinah querida! quisiera que estuvieses conmigo aquí abajo! Me temo que no hay ratones en el aire, pero podrías atrapar un murciélago, y eso se parece mucho a un ratón, sabes ¿Pero, los gatos comen murciélagos? 'Aquí Alicia empezó a adormilarse, y continuó diciéndose a si misma como en un sueño, ¿Comen murciélagos los gatos? ¿Comen murciélagos los gatos? y a veces, '¿Comen gatos los murciélagos?' pues, saben, no podía contestar ninguna de las dos preguntas, sin importar de que modo la acomodara. Se sintió como dormida, y empezó a soñar que caminaba de la mano de Dinah y le preguntaba muy seria 'Dime, Dinah, dime la verdad, ¿Alguna vez comiste murciélago?' Cuando de repente ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! cayó en un montón de hojas y ramas secas, y así terminó su caída.
Alicia No estaba lastimada en lo más mínimo, Y se puso de pié de un brinco: miró hacia arriba, pero estaba todo a oscuras; ante ella se abría otro pasadizo, y el conejo blanco todavía estaba a la vista corriendo por él. No había tiempo que perder: Alicia salió corriendo como el viento, y estuvo justo al paso para escuchar al conejo cuando daba la vuelta a una esquina, '¡Oh mis orejas y bigotes, que tarde se está haciendo!' Ella se acercaba cuando el conejo dió vuelta pero el conejo ya no estaba a la vista: ella se hallaba en un largo y bajo pasillo iluminado por lámparas que colgaban del techo.
Había puertas todo alrededor del corredor pero todas estaban cerradas con llave; y cuando Alicia terminó de recorrer ambos lados, intentando abrir cada una, caminó triste por el centro, preguntándose como podría salir de ahí.
De repente se encontró una mesa de tres pies, hecha completamente de cristal sólido; no había sobre ella nada a excepción de una llave dorada, y Alicia primero pensó que pertenecería a alguna de las puertas del corredor; pero, ¡Ay! o las cerraduras eran demasiado grandes o la llave era demasiado pequeña, pero en todo caso no abría ninguna de ellas. Sin embargo, en la segunda vuelta, se encontró con una pequeña cortina que no había visto antes, y detrás de ella había una pequeña puerta de 15 pulgadas de altura: probó la llave en la cerradura ¡Y para su gran alegría esta ajustaba perfectamente!

Alicia abrió la puerta y vio que conducía a un pequeño pasadizo, no mas amplio que un túnel ratonero: se arrodilló y miró a través del pasadizo que llevaba al jardín mas adorable que hayas visto jamás. Como añoraba salir del pasadizo oscuro y vagar por esos lechos de coloridas flores y esas frescas fuentes, pero no podía siquiera meter la cabeza por el arco de la puerta; 'Y aún cuando mi cabeza pudiera pasar,' Pensó la pobre Alicia, 'de poco serviría sin mis hombros. ¡Oh, como desearía poderme cerrar como un catalejos! Creo que podría hacerlo si solo supiera como comenzar.' Pues verás, tantas cosas fuera de lo normal habían ocurrido últimamente, que Alicia había comenzado a pensar que pocas cosas eran en realidad imposibles.
No parecía tener sentido el esperar por la pequeña puerta, así que regresó a la mesa, medio esperanzada de que pudiese encontrar otra llave encima, o por lo menos un manual con reglas para encoger a la gente como los catalejos: En esta ocasión encontró una pequeña botella, ('Que ciertamente no estaba aquí antes,' dijo Alicia,) y atada al cuello de la botella había una etiqueta de papel, con las palabra 'BÉBEME' hermosamente impresas en grandes letras.
Que lindo que la botella indicara 'Bébeme,' pero la sabia Alicia no iba a hacer eso así sin más. 'No, miraré primero,' dijo ella, ' y veré si no está marcada la botella con alguna advertencia que diga "Veneno"; pues había leído varias historias bonitas de niños que habían sido quemados, y comidos vivos por bestias salvajes y otras cosas desagradables, todo porque no habían recordado las sencillas reglas que sus amigos les habían enseñado: tales como, que un atizador al rojo vivo te quemará si lo sostienes demasiado tiempo; y que si te cortas un dedo con un cuchillo este suele sangrar; y a ella nunca se le había olvidado que, si tomas de una botella que está marcada como 'veneno' seguro que te va a hacer mal tarde que temprano.
Sin embargo, esta botella no estaba marcada como 'veneno' así que Alicia se aventuró a probarla, y encontrando su sabor muy rico, (tenía de hecho un sabor entre tarta de cereza, flan, piña, pavo asado, caramelo, y pan tostado con mantequilla,) pronto se la había tomado todita.

'¡Que sensación tan curiosa!' dijo Alicia; 'debo de estarme encogiendo como un catalejos!'
Y así era en efecto: ahora su altura era de solo diez pulgadas, y su cara se iluminó con una sonrisa al pensar que ahora tenía el tamaño perfecto para pasar por la puerta hacia el adorable jardín. Primero, sin embargo, esperó por unos minutos para ver si se iba a hacer más pequeña: Se sentía algo nerviosa respecto a este prospecto; 'pues podría terminar desapareciendo, sabes,' se dio Alicia, 'como la luz de una vela. ¿Me pregunto como sería yo entonces?' Y trató de imaginar lo que sería la luz de una vela después de que la vela se ha apagado, Pues no podía recordar haber visto cosa semejante.
Después de un tiempo, viendo que nada más le ocurría, decidió adentrarse en el jardín de inmediato; pero, ¡Pobre Alicia! Cuando llegó a la puerta, vio que se le había olvidado la llavesita dorada, y cuando regresó a la mesa por ella, vió que le era imposible alcanzarla: la podía ver a simple vista a través del cristal, sobre la mesa, e intentó lo mejor que pudo el trepar por una de las patas de la mesa, pero era demasiado resbalosa; y cuando se cansó del esfuerzo, la pobre se sentó a llorar.
'¡Venga, que no tiene sentido llorar así! se dijo Alicia, con tono de reproche; '¡Te aconsejo parar en este instante!' Alicia en general se daba buenos consejos a si misma, (aunque rara vez les hacía caso), y aveces se regañaba a si misma tan duramente que se le anegaban los ojos de lágrimas; y recordó cuando se había dado de palmadas en las orejas por haber hecho trampa en un juego de croquet que estaba ella jugando sola, pues esta extraña niña tenía predilección por jugar a ser dos personas. '¡Pero de nada sirve ahora', pensó Alicia, el jugar a ser dos gentes! '¡Casi no queda nada de mi incluso para jugar a ser una sola persona!'
pronto, su vista descansó en una pequeña caja de cristal que estaba bajo la mesa: la abrió, y encontró adentro un pastel pequeñito, en donde la palabra "CÓMEME" estaba delineada con semillas de grosella. 'Bien, lo comeré,' dijo Alicia, 'y si me hace crecer, podré alcanzar la llave; y si me hace encoger aún mas podré deslizarme por debajo de la puerta; ¡En ambos casos podré llegar al jardín y no me importa cual de las dos cosas sucede!'
Mordió un pedacito, y se dijo ansiosamente, '¿para donde, para donde?', poniendo la mano sobre la cabeza para sentir si crecía o se empequeñecía, y se sorprendió bastante al encontrar que su su cuerpo se mantenía del mismo tamaño: claro que esto es lo que generalmente pasa cuando uno come pastel, pero Alicia había llegado a tal punto en el que esperaba que solamente le podían pasar las cosas mas extraordinarias  que le pareció aburrido y estúpido que la vida siguiera sin mas cambios.
De esta manera se comió completo el pastel.

CAPÍTULO II 

La Alberca de Lágrimas



`Más y más curioso! exclamó Alicia (Estaba tan sorprendida que por un momento olvidó como hablar buen Inglés); `ahora me estoy alargando como el telescopio mas grande que jamás haya existido! ¡Adiós, Pies!” (pues cuando vio abajo a sus pies, parecían perderse de vista por la distancia). `Oh mis pobres piesesitos, ¿me pregunto quién les pondrá sus zapatos y calcetines ahora, queridos? Estoy segura que YO no podré! Estaré bien pero demasiado lejos para preocuparme de ustedes: deben de arreglárselas de la mejor manera que puedan; --pero debo de ser buena con ellos ¡de lo contrario no caminarán a donde yo quiera ir! veamos: les daré un nuevo par de botas todas las navidades.'




Y siguió planeando por su cuenta como se las arreglaría. `deben de llegarles por mensajero,' pensó; `y que divertido parecerá el mandarle regalos a a los propios pies! Y que rara se verá la dirección a ser enviados!


                HONORABLE PIÉ DERECHO
                 ALFOMBRA
                   CERCA DEL FOGÓN,
                     (CON AMOR, DE ALICIA)

¡Ay querida, que tonterías estoy hablando!'Justo entonces su cabeza pegó contra el techo del pasadizo: de hecho ella ahora medía mas de nueve pies, y de inmediato tomó la llave de oro y corrió rumbo a la puerta del jardín¡Pobre Alicia! Era tanto como lo que podía hacer, acostada de lado, el espiar el jardín con un ojo; pero el llegar a él era mas imposible que nunca: así que se sentó a llorar de nuevo.Deberías estar avergonzada de ti misma,' dijo Alicia, una niña grandota como tú (Bien que podía decir esto), `Que llores de esta manera! ¡Para en este mismo instante, te lo ordeno!' Pero siguió llorando igual, derramando galones de lagrimas, hasta que había una gran alberca a su alrededor, como de cuatro pulgadas de profundidad y alcanzando la mitad del pasadizo.Después de un rato escuchó un chapotear de pies en la distancia, y se enjugó de prisa sus ojos para ver que era lo que se aproximaba. Era el conejo blanco que regresaba, espléndidamente vestido, con un par de guantes de cuero blanco en la mano y un gran abanico en la otra: venía trotando con gran prisa, hablando solo en el camino, `¡Oh, la Duquesa, la Duquesa! ¡Ay será salvaje conmigo si la hago esperar!' Alicia se sintió tan desesperada que estaba lista a pedirle ayuda a cualquiera; así que, cuando el conejo pasó cerca de ella, comenzó a decir con voz tímida, `Por piedad, señor--' El conejo brincó súbito, tiró los guantes y el abanico y corrió hacia lo oscuro, tan rápido como pudo.



Alicia Recogió el abanico y los guantes, y como el pasadizo estaba muy caliente, se abanicaba mientras se decía: `¡Ay querida, Que raro es todo este día! y ayer las cosas pasaban igual que de costumbre. ¿Me pregunto si habré sido cambiada en la noche? déjame pensar: ¿Era la misma cuando me desperté esta mañana? Casi puedo recordar haberme sentido un poco diferente. Pero si no soy la misma, la siguiente pregunta es, ¿Quién en este mundo soy yo? ¡Ah, ese es el gran acertijo!' y comenzó a pensar en todos los niños que ella conocía de su edad, para ver si podía haber sido cambiada por alguno de ellos.`Estoy segura que no soy Ada', dijo, `Pues su cabello crece en bucles largos, y el mío se riza en lo absoluto; ¡Y estoy segura que no puedo ser Mabel, pues yo se tantas cosas y ella sabe tan pocas! además, ella es ella, y yo, y-- ¡Ay querida, que complicado es todo esto! Intentaré ver si me sé todas las cosas que solía saber. Veamos: cuatro por cinco es doce, y cuatro por seis es trece, y cuatro por siete es – ¡Ay querida, nunca llegaré a veinte a ese ritmo! Sin embargo la tabla de multiplicar no significa: intentemos Geografía. Londres es la capital de Paris, y Paris es la capital de Roma, y Roma – no, todo eso está mal, ¡Estoy segura! ¡He de haberme cambiado por Mabel! intentaré recitar “como es que el pequeño--'” y cruzó sus manos en el regazo como si estuviera repasando la lección, y comenzó a repetirla, pero su voz sonaba ronca y extraña, y las palabras no surgían como solían hacerlo:

     '¡Como es que el pequeño cocodrilo
              embellece su brillante cola,
              y vierte las aguas del Nilo
              En cada escama dorada!

             `Y cuan alegremente  parece sonreír,
              tan pulcras abre sus garras,
              dándole la bienvenida a los pececillos
              Con sus gentiles fauces sonrientes!'

`Estoy segura que esas no son las palabras correctas,' dijo la pobre Alicia, y sus ojos se llenaron de lágrimas mientras continuaba, `Debo de ser Mabel después de todo y tendré que irme a vivir en esa casita hundida, y casi no tengo juguetes con que jugar, y ¡ay! tantas lecciones por aprenderme! No, he decidido; si soy Mabel ¡me quedaré acá abajo! no les servirá de nada que asomen sus cabezas y digan “¡Sal de ahí, querida!” solamente miraré hacia arriba y contestaré “¿quién soy yo entonces?” díganme eso primero y si me gusta ser esa persona , subiré: de lo contrario me quedaré acá abajo hasta que sea alguien distinta” --Pero, ¡Ay querida! Exclamó Alicia, con un súbito ataque de lágrimas, `¡Quisiera que se asomaran acá abajo! ¡Estoy tan cansada de estar sola aquí!

Mientras decía esto se miró a las manos y se sorprendió a si misma al darse cuenta que se había enfundado un guante mientras hablaba. `¿Como pude haber hecho esto?' pensó. Debo de estarme encogiendo de vuelta,' se levantó y se dirigió a la mesa para comparar su tamaño con ella, y a su ver vió que no medía mas de dos pies, y que estaba encogiéndose rápidamente: Pronto se dio cuenta que la causa de esto era el abanico que sujetaba, lo dejó caer veloz para detener el hacerse tan pequeña que desaparecería del todo.Por poco y no lo cuento! dijo Alicia, bien asustada por el súbito cambio, pero feliz de no haber desaparecido totalmente.; `y ahora al jardín!' Y corrió a toda velocidad rumbo a la puerta: pero ¡ay! la puerta estaba de nuevo cerrada, y la llave de oro estaba aún en la mesa de cristal igual que antes, `Y las cosas están peor que nunca,' pensó la pobre niña, pues nunca fuí tan pequeña como ahora, ¡Nunca! ¡Y esto decididamente es lo peor!Al decir estas palabras, su pié se resbaló y en otro momento, Splash! estaba sumergida hasta el cuello en agua salada. Primero pensó que había caído en el mar, `Y en ese caso puedo regresarme en tren,' se dijo. (Alicia había ido una vez a la costa y había llegado a la conclusión general que a donde sea que vayas en la costa inglesa encontrarás cubículos para ponerte el traje de baño, algunos niños cavando en la arena con palas de madera, una fila de casitas playeras y detrás de ellas una estación de tren.) Sin embargo pronto se dio cuenta que estaba sumergida en el charco de lagrimas que había llorado cuando medía nueve pies.





`Como desearía no haber llorado tanto!' dijo Alicia mientras nadaba buscando como salir. `!Voy a ser castigada ahogándome en mis propias lágrimas! ¡Eso será algo extraño ciertamente! Sin embargo hoy todo es extraño.Justo entonces, escuchó un chapoteo en la alberca cerca de donde ella estaba y nadó rumbo al ruido para ver de que se trataba: primero pensó que se trataba de una morsa o un hipopótamo, Pero entonces se acordó cuan pequeña era ella y se dio cuenta de que se trataba de un ratón que había caído en el charco al igual que ella.'¿Serviría de algo hablarle al ratón?' se preguntó Alicia. Todo es tan fuera de lo común que no me extrañaría que pueda hablar: en todo caso no puede pasar nada malo si lo intento.' Así que comenzó a dirigirle la palabra: Señor ratón, ¿sabe como salir de esta alberca? Estoy muy cansada de nadar aquí, señor ratón'. (Alicia pensó que este era el modo apropiado de dirigirle la palabra al ratón: nunca había hecho tal cosa antes, pero recordaba haber visto en el libro de gramática latina de su hermano las declinaciones: “Un ratón—De un ratón—A un ratón—Por ratón—Oh ratón” El ratón se le quedó viendo interesado y a ella le pareció que le guiñaba con uno de sus ojillos, pero nada dijo.'Tal vez no entiende Inglés' Pensó Alicia; Podría ser un ratón francés, que vino a Inglaterra con Guillermo el Conquistador.' (Pues, con sus conocimientos de historia, Alicia no tenía una noción muy clara de cuan remotos en el tiempo eran los relatos que se sabía.) Así que recomenzó: 'Ou est ma chatte?' Que fue la primera oración en su libro de lecciones de francés. El ratón pegó un brinco en el agua y pareció estremecerse de miedo. 'Oh, mil perdones!' exclamó Alicia con prisa, temerosa de que había herido los sentimientos del pobre animal. 'Se me olvidó que a usted no le gustan los gatos.''¡Que si no me gustan los gatos!' Chilló el ratón con voz apasionada. '¿Te gustarían a tí los gatos si estuvieras en mi lugar?''Pues tal vez no,' dijo Alicia en tono conciliador: No te enojes por eso. Y aún así me encantaría mostrarte nuestra gatita Dinah: Creo que aprenderías a apreciar a los gatos si solo la pudieras ver. es una cosita tan callada,' Empezó a relatar Alicia para sí mientras nadaba plácidamente en la alberca, 'Y ella se sienta ronroneando tan oronda junto a la chimenea, lamiéndose las patas y lavándose la cara —Y ella es la mejor atrapando ratones-- ¡Oh, os pido mil perdones!' Exclamó Alicia una vez mas, pues ahora el ratón estaba todito erizado, y ella estaba segura que ahora si había tomado ofensa. 'Ya no hablaremos de ella si lo prefiere.''¡Parlotear, de hecho!' chilló el ratón, que temblaba todito hasta la punta de la cola. '¡Como si pudiéramos hablar de semejante tema! Nuestra familia siempre ha odiado a los gatos: ¡Cosas repugnantes, bajas, vulgares! ¡Que no se me permita escuchar eso de vuelta!''Lo evitaré, lo juro! dijo Alicia con gran prisa en cambiar el tema de la conversación '¿Te-- te gustan los-- los perros?' El ratón no dio respuesta, así que Alicia continuó con entusiasmo: '¡Hay un perrito tan bonito cerca de nuestra casa que me gustaría presentarte! Un Terrier de ojos brillantes vieras, con -¡Ay, un pelo largo, café, ensortijado! Y atrapa cosas cuando las arrojas, y se sienta en sus patitas pidiendo su cena, y un montón de suertes-- No puedo recordar ni la mitad de ellas-- y pertenece a un granjero, vieras, es tan útil, vale cien libras! El granjero dice que mata todas las ratas y-- oh cielos!' exclamó Alicia en tono apesadumbrado, 'Siento haber ofendido de vuelta al ratón!' Pues este se alejaba de ella nadando tan rápido como podía, generando un gran tumulto en la alberca en su huida.Así que le llamó suavemente, '¡Ratoncito querido! Regresa por favor, y no hablaremos ni de perros ni de gatos tampoco, si no te gustan!' Cuando el ratón escuchó esto, se dio vuelta y nadó lentamente hacia ella: su cara pálida (Con pasión, Pensó Alicia), y dijo en una voz baja y trémula, 'Vamos a la playa, y entonces te contaré mi historia, y entenderás porqué odio a los gatos y los perros.'Ya era buena hora para marcharse, pues la alberca se estaba llenando con los pájaros y animales que habían caído en ella: había un pato y un dodó, un periquillo y un aguilucho y varias otras curiosas criaturas. Alicia tomo la delantera, y todo el equipo nadó a la playa.